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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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EL CONGRESO MISIONERO - primera parte 

Jóvenes, disfruten de ser misioneros. 



DATOS DE INTERÉS 

•* La parte de Rusia que 
queda al este de los Montes 
Urales se conoce como 
Siberia. Es una gran región 
que se extiende hasta el 
Océano Pacífico en el este, y 
desde el Océano Ártico en el 
norte, hasta China y 
Mongolia por el sur. El 
nombre Siberia significa «la 
tierra durmiente». 

•* Los inviernos son largos 
y muy fríos en Siberia; 
duran de siete a ocho meses. 
Las temperaturas frías llegan 
hasta cuarenta grados centí- 
grados bajo cero, aunque 
normalmente no nieva 
demasiado. 

•* Gran parte de Siberia 
está cubierta de bosques. La 
cuarta parte de los bosques 
del mundo están en Rusia. 
Muchos animales silvestres 
hacen su hogar en estos 
montes, incluyendo el famo- 
so Tigre Siberiano. 



Hoy estaremos en una iglesia situada en el 
corazón de Siberia [localice a Siberia en el mapa]. 
Siberia ocupa una gran parte de Rusia. A veces se 
la conoce como el corazón frío de Rusia. ¿Por qué 
crees que le dicen así? [deje que respondan los chi- 
cos]. Correcto, Siberia es muy fría en invierno. De 
hecho, los ríos pasan más de la mitad del año 
congelados. Rara vez sube la temperatura del 
punto de congelación [si vive en un clima cálido, 
explique que sería como vivir en un congelador 
enorme]. Los niños que viven en Siberia están 
acostumbrados al frío, y asisten a la escuela a pe- 
sar de la nieve. 

Un día especial 

Hoy es un día muy especial. Es el primer culto 
que se hace en la nueva iglesia. Esta iglesia es muy 
importante, porque se construyó con las ofrendas 
del decimotercer sábado de hace tres años. Aún no 
se ha terminado la construcción de la iglesia, pero 
los hermanos están entusiasmados por reunirse en 
ella, después de años de hacerlo en un salón alqui- 
lado, o de juntarse en el hogar de alguna familia. 

La iglesia se inauguró con una linda Escuela 
Sabática y un programa especial de adoración en 
el cual participaron los niños. Entre las activida- 
des que se llevaron a cabo, estuvo la de una niña 



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llamada Dasha, quien recitó un poema 
de memoria. Después del culto, los 
adultos pasaron a un entrenamiento 
que los ayudará a ser mejores misione- 
ros. Ellos desean dar a conocer el amor 
de Cristo a los demás. 

Mientras los adultos se congregaron 
en el santuario, los niños se reunieron 
en otro salón para ecuchar las instruc- 
ciones de sus maestros. Aunque no 
hayan asistido a un congreso misione- 
ro, sabemos que estos chicos ya están 
haciendo obra misionera. 

La oración de Dasha 

Dasha es una niña de siete años de 
edad y asiste al primer año de la escue- 
la primaria. A ella le encanta la escuela, 
y quiere ser maestra cuando sea grande. 
Dasha tiene dos hermanos, Vladimir, 
de trece años, y Simeón, de cuatro. 

Dasha nos cuenta que cuando tenía 
cinco años asistió a pre-kinder. Cuando 
llegaba la hora de comer, ella agachaba 
la cabeza y hacía una oración en silen- 
cio. Los demás niños casi nunca nota- 
ban las oraciones de Dasha, pero una 
de las maestras sí la observaba. 

Esta maestra veía que todos los días, 
antes de comer, agachaba su cabeza. 
Hasta que un día le pidió que orara en 
voz alta para que los demás niños pu- 
dieran oír. Esto sorprendió a la niña, 
pero se alegró de poder orar por la 
comida de todos sus compañeros. 

La maestra le preguntó qué decía 
cuando oraba, para apuntarlo y orar 
ella también con su propia familia. 

Dasha le dijo que la oración tenía 
que venir del corazón, no de memoria. 
Que Dios quiere oír lo que tienes que 



decirle. La maestra nunca antes había 
orado, así que Dasha pronunció una 
oración y ella la anotó. 

La niña estaba muy contenta de que 
había estado orando antes de comer 
porque así ayudó para que su maestra 
aprendiera a orar. 

La oración de Simeón 

Simeón tiene sólo cuatro años y ya 
sabe orar. Un día sonó el teléfono y era 
su padre quien llamaba. El niño escu- 
chó mientras su madre conversaba con 
el papá. Vio cómo le empezó a cambiar 
el rostro reflejando preocupación. Des- 
pués de colgar el teléfono, la mamá le 
dijo que su padre se había salido de la 
carretera al manejar sobre el hielo que 
se había formado en el pavimento. 

— ¡Tenemos que orar! — opinó 
Simeón. 

El y su madre le pidieron a Dios que 
mandara a alguien que le pudiera ayu- 
dar a su papá. Poco después que oraran 
llamó el padre diciendo: 

— ¡No van a creer esto, pero poco 
después que hablé con ustedes un 
camionero pasó y me ayudó a jalar el 
carro de modo que quedó de nuevo 
sobre la carretera! ¡Y eso que este cami- 
no es muy poco transitado! ¿No es 
increíble? 

Cuando Simeón escuchó esto, exclamó: 

— ¡Yo oré, papá! ¡Dios envió a un 
señor que te ayudara! 

Dasha y su hermanito Simeón han 
aprendido que una buena manera de 
hacer obra misionera es orando. La pró- 
xima semana escucharemos historias de 
otros niños que han sido misioneros en 
esta iglesia de Siberia. ¡No falten! 



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